viernes 5 de junio de 2009

Titulo original: Knock Off
Director: Tsui Hark
Nacionalidad: Usa, Hong Kong
Año de producción: 1998
Genero: Acción. Comedia
Guión: Steven E. De Souza
Reparto: Jean Claude Van Damme, Rob Schneider, Michael Wong, Carmen Lee, Lela Rocho, Paul Sorvino, Wyman Wong, Glen Chin, Ray Nicholas, Jeff Wolfe.
Producción: Nansun Shi, Moshe Diamant, Raymon Fund, Ken Wu
Compañía Productora: MDP Worldwide / Workshop Company LTD
Duración: 91 min.
Con un presupuesto estimado entre 25 y 35 millones de dóalres, Double Team acabó recaudando en territorio Norteamericano unos escasos 11 millones de la misma moneda, aunque en Europa a la cinta le fue mejor. Si a esto le sumamos su andadura en el mercado doméstico, el film acabó reportando incluso beneficios, lo justo como para que Jean-Claude Van Damme y Tsui Hark decidieran volver a unir su talento en otra película, esta vez mucho más alocada y “JackieChaniana”. Su título: Knock Off.
Esta nueva cinta de acción contaba, a priori, con unos ingredientes infalibles, un guión original de Steven E. De Souza (Perseguido, Ricochet), unas escenas de acción a ratos memorables y un reparto integrado por actores especialistas en varios géneros: el cómico Rob Schneider (Gigoló) como co-protagonista de la función; el siempre eficaz Paul Sorvino (Uno de los nuestros), la estrella asiática Michael Wong y la atractiva Lela Rochon dando vida a la "femme fatale" del relato. Pero ni siquiera todos estos buenos mimbres fueron suficientes como para recuperar la carrera de Van Damme (en pleno declive por aquellos años), y mucho menos para consagrar a Tsui Hark en Hollywood. A continuación repasaremos los motivos por los cuales En el ojo del Huracán no fue el hit que muchos esperaban.
Parte 1ª - La premisa argumental:

Bien, sabiendo esto, que es lo básico, uno se puede poner rápidamente a tono para el film, porque ver En el ojo del Huracán sin saber nada de su argumento puede provocar un lío monumental, sobre todo porque no cesan de aparecer personajes secundarios, sub-tramas a ratos innecesarias, malosos de todas las nacionalidades, conspiradores en la sombra, agentes dobles, amigos que no son amigos, enemigos que son amigos, y amigos que son enemigos pero resulta que son amigos. Todo esto condensado en una hora y media de acción sin pausa. Y es precisamente aquí donde se repiten los mismos errores que se cometieron en el pasado con Double Team: de nuevo vuelve a fallar de manera alarmante el guión. Pese a esto, se puede decir que Tsui Hark cumple con su labor a medias, ya que nos toparemos con magistrales secuencias de acción rodadas al más puro estilo HongKonense, por no hablar de los inauditos y geniales movimientos de cámara empleados por el realizador. Pero... ¿qué pasa con la historia?
Parte 2ª - El guión:
Cuesta creer, y mucho, que Steven E. De Souza entregara un libreto tan incongruente y descabellado como el de Knock off, ya que su histpria se centra básicamente en mostrar una sucesión de sin-sentidos que no llevan a ninguna parte y cuyos conceptos no son excesivamente coherentes. Es probable que tras la semi-cagada de Street Fighter, De Souza redactara dicho guión con demasiadas obligaciones por contrato. Y es que no entra en la cabeza de nadie que un tipo que ha guionizado obras maestras del mejor cine de acción de los 90 como Limite: 48 horas y su secuela, las dos primeras Jungla de Cristal y otras cintas reivindicables como Juez Dredd o Commando, firme un script tan desastroso como el de En el ojo del Huracán sin ponerse colorado, y si encima le dan luz verde sin ningún tipo de impedimento es, como mínimo, extraño. Personalmente todo esto me huele a tijeretazo limpio por parte de los productores, los cuales andaban con prisas para estrenar el film a tiempo y que no perdiera ni un ápice de actualidad, ya que la entrega de Hong Kong al gobierno chino en el 97 era un hecho de actualidad, asi que la película tenía que llegar en ese justo momento a toda costa.
Y es que En el ojo del Huracán es una locura que hace aguas por todas partes. Si indagamos en la línea argumental llegaremos a varias conclusiones: lo primero de todo, si Marcus Ray (Van Damme) es un simple buscavidas cuyos padres eran unos médicos que murieron en Indochina cuando él era pequeño, ¿por qué es él héroe de la cinta?. Pero sobre todo, ¿por qué todas las sinopsis conocidas del film lo presentan como un agente de la CIA, si en realidad no lo es?. Por no hablar de sus increíbles dotes marciales, las cuales no están justificadas en ningún momento y que serían más propias del personaje de Tommy Hendricks (Schneider), que para eso es el agente de la CIA. Por otra parte hay que especificar que Hendricks pertenece al departamento de Inteligencia, por lo tanto no es un agente de campo ni un especialista en infiltración enemiga. Entonces, ¿cómo puede llevar a cabo una tapadera fiable?
Pues nada de esto es argumentado en la pelicula quizás debido a la eliminación de metraje esencial: escenas de diálogos que detenían la acción, pero que también eran claramente necesarias para entender la razón de la "acción". Una verdadera lástima.

Knock Off. Rodando al limite.
El rodaje de En el ojo del Huracán no fue un camino de rosas. Primero nos encontramos ante el impedimento comentado anteriormente de que el film iba a contrarreloj. A eso habría que añadir un frenético ritmo de rodaje, alrededor de dieciseis horas diarias en el set fueron las que tuvieron que soportar los actores, algo inaudito en una película protagonizada por Van Damme. Esto, sumado al constante entrenamiento marcial que el actor practicaba por aquellos tiempos, le llevó a padecer de insomnio, lo que añadido a sus problemas personales originados por su mala relación con su entonces esposa Darcy LaPier y al exceso de trabajo, llevaron al mitico protagonista de Kickboxer a darse cuenta de que algo ibano funcionaba en su vida. Para bien o para mal, En el ojo del Huracán fue su punto de no retorno, a partir del cual decidió que ya era hora de salir del infierno de las drogas en el que estaba sumido; de divorciarse de la citada La Pier y, por supuesto, de buscar un nuevo rumbo para su carrera artística, hecho que más de diez años después parece comenzar a dar sus frutos gracias a la reconocida JCVD.

En pocas palabras: si lo que buscais es una cinta que no de respiro alguno y que combine humor y hostias a partes iguales con claras influencias del cine de acción Asiático, esta es vuestra película. Es probable que no veais "al mejor Van Damme de todos los tiempos" como indica el rótulo de su cartel de cines, pero sí al más acrobático y espectacular, dando una lección de patadas de todos los estilos y demostrando su destreza con las armas. ¿Qué más se puede pedir?
Lo mejor: Su endiablado ritmo, ya que hablamos de una montaña rusa de acción sin concesiones. Unas excelentes localizaciones que sumadas a la eficaz fotografia de Arthur Wong, da como resultado una ambientación extraordinadia, sobre todo durante el clímax final. Y el guíño-cameo de Dennis Chan, el sensei de Van Damme en Kickboxer.










































